Cuando padecemos anemia, todos sabemos qué tenemos que hacer para compensar la falta de hierro: tomar complementos alimenticios específicos para paliar este problema e introducir en nuestra dieta muchos alimentos ricos en este mineral. Pero, quizá, lo que muchos no sepan es que hay una enfermedad que tiene como principal efecto justo lo contrario a lo que produce la anemia. Se llama hemocromatosis e impide la eliminación del exceso de hierro en el organismo. Su incidencia es inferior a la de la anemia y suele ser hereditaria. En este caso, la padecen los que reciben de sus padres un gen mutado (HFE) que no acumula el exceso de hierro en el organismo.

Esto es sumamente peligroso porque tiene varios efectos negativos que, llegado el caso, pueden ser letales. Por ejemplo, produce envejecimiento de las células y ataca directamente a órganos vitales como el hígado, el corazón o el páncreas.

Aparte de someterse a un control médico exhaustivo, hay dos recomendaciones fundamentales para prevenir o llevar mejor esta enfermedad. Una es conseguir un diagnóstico temprano de la misma, que evite daños mayores al organismo. La otra, cuidar la dieta para controlar la aportación de hierro.

Si piensas que puedes padecer hemocromatosis o ya la tienes diagnosticada, debes tener en cuenta que esta enfermedad presenta dos tipologías: una primaria o hereditaria y otra secundaria o adquirida. La primera es la que describíamos antes, producida por un gen mutante. La segunda se produce cuando una persona se ve sometida a muchas transfusiones de sangre por diversos motivos, como por ejemplo, anemias.

El hierro en niveles adecuados en necesario para el buen funcionamiento del organismo, pero en exceso resulta tóxico, inflama los órganos y envejece los tejidos a través de la proliferación de radicales libres. Por ello, hay dos tratamientos posibles: la administración de quelantes del hierro o la práctica regular de flebotomías. Estas últimas son unas sangrías controladas que liberan al organismo del exceso de hierro y le ayuda a mantener niveles saludables.

En cualquier caso, una dieta saludable y expresamente calculada para ello, puede ayudar y mucho al tratamiento principal que estemos llevando a cabo o, incluso, a prevenir la enfermedad. Como es normal, lo principal es eliminar al máximo alimentos que aporten mucho hierro, complementos nutricionales, y elementos que acentúen su absorción. Para ello, partiremos de una dieta base, siguiendo el patrón mediterráneo. Es decir, muchas verduras, hortalizas, legumbres, cereales integrales y mucha fruta fresca. Esto en general, porque luego veremos que algunos alimentos incluidos en estos grupos, no nos convienen. También podemos incluir carnes blancas, huevos, pescados, mariscos pero de manera muy controlada, sin excesos. Nos veremos obligados a reducir la ingestión de grasas y azúcares y a eliminar el consumo de alcohol.

Siguiendo este patrón básico, tendremos una nutrición básica adecuada y, a partir de aquí, es donde hay que concretar qué productos nos pueden perjudicar o ayudar en nuestra lucha particular contra el exceso de hierro en el organismo. Nuestra batalla contra la hemocromatosis.

En primer lugar, debemos prescindir de alimentos muy ricos en hierro, como los productos que llevan sangre: embutidos, vísceras, carne roja, carne de equino, algunos pescados y los mariscos en general. Hay que espaciar y limitar la ingestión de frutos secos. Los que más hierro nos aportan suelen ser los pistachos, las pipas, los piñones. También debes saber que hay alimentos y productos que dificultan la absorción del hierro. Se llaman quelantes del hierro y son ideales para combinarlos con esos alimentos que enumerábamos antes para compensar. Es el caso, por ejemplo, del . Sus taninos pueden contrarrestar algún exceso cometido, por lo que es recomendable después de las comidas y en el desayuno. También nos pueden ayudar las granadas, las manzanas verdes o los caquis, que podemos incluir como postre de cualquier menú. El salvado de trigo o el de avena también nos sirven como quelantes del hierro y el calcio, se presenta como buen aliado de los afectados de hemocromatosis, Así que, os invitamos a incluir en vuestra dieta quesos, yogures, y productos similares que nos sirven como postre o como aliño de ensaladas.

Otra pregunta que muchos de vosotros os hacéis es ¿qué pasa con la vitamina C?. Pues, bien. Es muy amigable con el hierro y facilita su absorción. Pero, aquí conviene aplicar el sentido común. En lugar de eliminar las frutas y los zumos de nuestros menús, vamos a consumirlos fuera de las comidas, sin combinarlos con alimentos ricos en hierro. Problema solucionado.

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